El actual sistema electoral mantiene nuestro voto cautivo durante 4 años; es decir, 48 meses; es decir. 1.461 días. Sin embargo, las situaciones cambian constantemente, a veces de un día para otro. Muchas veces los políticos tienen que tomar decisiones sobre aspectos que no estaban tratados en su programa electoral o que estaban tratados de forma muy superficial. Y muchas veces también resulta que las decisiones que toma el partido que hemos votado no coinciden con lo que nosotros pensamos. Pero, sin embargo, no podemos hacer nada porque nuestro voto es inamovible.
Así, suele suceder que los mayores incumplimientos del programa se dan al principio del mandato, porque tienen mucho tiempo por delante para que se olvide todo. De hecho, cuando se aproximan las elecciones, vuelven a prometer cosas que son del gusto de sus potenciales electores.
Todo ello es fruto de un sistema decimonónico que perdura en el tiempo. No se ha ido adaptando, porque a los que mandan no les ha interesado. Están cómodos con el sistema, que les beneficia.
Pero en plena era de Internet, estamos en condiciones de cambiar ese sistema obsoleto. Y, con ello, de conseguir que los políticos, nuestros gobernantes que, al fin y al cabo son nuestros empleados, estén realmente a nuestro servicio, y no como en la actualidad en la que tenemos la sensación de que ellos mandan y nosotros obedecemos.
El sistema que quiero proponer aquí es un sistema de elección dinámico. Es decir, que el voto de cada ciudadano puede cambiar de un día para otro, como cambian las circunstancias de la vida política.
Por supuesto, no se trata de celebrar elecciones cada día, sino de implantar un sistema electoral basado en Internet, de forma que cada ciudadano, con su DNI electrónico, por ejemplo, y sus claves, pueda tener acceso a su voto y modificarlo cuando lo considere conveniente. Todo ello debería realizarse mediante un sistema que asegure el secreto del voto, pero que permita, de una forma verificable, saber en cada momento el número de ciudadanos que están otorgando su confianza a cada partido.
Habría que establecer en cada ayuntamiento lugares públicos donde poder ejercer el voto, para quien no pueda o no quiera hacerlo desde su propio ordenador.
Si esta idea se combina con la anterior, se obtiene un sistema en el que, en el momento de efectuar las votaciones, se sabría exactamente cuántos ciudadanos respaldan la propuesta. Es decir que cada votación sería una especie de referendum.
La democracia está corrupta. Hacen falta ideas para sanearla. Este es el objetivo de este blog. En twitter estamos en http://twitter.com/estoesdemocraci
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martes, 14 de agosto de 2012
miércoles, 8 de agosto de 2012
El robo en el taller y el programa electoral
Vamos a hacer un ejercicio de imaginación:
Un día, según voy por la calle, veo un taller automovilístico en el que anuncian lo siguiente: "revisión completa del vehículo, cambio de pastillas de freno, cambio de limpiaparabrisas, cambio de bujías, cambio de aceite, reposición de todos los niveles y limpieza interior". Todo ello por 20 euros.
Como resulta que a mi coche le vendría bien todo eso y el precio me parece muy económico, llevo el coche al taller. Pero cuando lo voy a recoger me dicen que tengo que pagar 500 euros, pero que no me han hecho lo que decía el anuncio. En lugar de eso me han quitado la rueda de repuesto, las alfombrillas y la radio. La disculpa es que la situación está muy mal y que algo tienen que hacer para mantener el negocio.
Lógicamente, me sentiría engañado y esperaría que la justicia se pusiese de mi lado, pues la publicidad tiene validez como contrato. A nadie se le pasaría por la cabeza pensar que la ley iba a permitir semejante desfachatez.
Y, sin embargo, sí la permite.
Ahora ya no tenemos que imaginar nada. Simplemente tenemos que leer el programa electoral del PP en las últimas elecciones generales. En realidad, ni siquiera hace falta leerlo, ya que el propio presidente lo reconoce. Más o menos viene a decir lo mismo que el del taller imaginario: "que la situación está muy mal y que algo tienen que hacer para mantener el negocio".
Y, al parecer, la ley se lo permite. Yo creo que el poder judicial debería actuar de oficio contra este engaño, este incumplimiento de contrato. No puede ser que cualquier partido político llegue al poder con unas promesas y, a pesar de no cumplirlas, tenga la desfachatez de mantenerse al frente del país. Las elecciones no son una carta blanca para que el vencedor haga y deshaga lo que le parezca. No votamos a los candidatos en base a su cara bonita, sino en base a un programa, a una oferta que nos hacen a los ciudadanos. Si no la pueden cumplir, deberían cesar de forma inmediata, en cuanto sean conscientes de ello.
Ahora salen con la disculpa de que no conocían bien la situación y por eso prometieron cosas que luego han visto que no podían llevar adelante.
En las subastas públicas existe una figura que se llama "baja temeraria". No soy experto en el tema, pero por lo que conozco viene a ser algo así como presentar ofertas difíciles de cumplir con el único fin de hacerse con el trabajo, aun a sabiendas de que se va a hacer de una forma deficiente. Yo creo que eso mismo está pasando en nuestra clase política y, si no se toman medidas para evitarlo, nos vamos a encontrar con que va a ser imposible saber si lo que nos están ofreciendo en campaña tiene algún viso de convertirse en realidad o simplemente es una trampa para incautos.
El objetivo de este blog es descubrir los fallos del sistema y proponer cambios. Seguro que somos muchos los que queremos sanear esta democracia, que cada día está más putrefacta. Yo voy a aportar mis ideas, y abro estas páginas a todas las ideas que vayan en el mismo camino.
Y como primera idea, propongo una ley por medio de la cual los partidos que se presenten a las elecciones tengan que certificar su programa electoral y estén obligados a cumplirlo. En la propia ley se deberían establecer duras sanciones en los casos de incumplimiento. Y, por supuesto, la obligación de cesar en el ejercicio del cargo.
Lo anterior no tiene mayor problema cuando un partido alcanza la mayoría absoluta, como sucede actualmente: o cumple o no cumple (como sucede actualmente). El problema viene cuando se forman gobiernos de coalición, en los que es necesario pactar. Supongo que habrá otras ideas, pero a mí se me ocurre que el resultado del pacto se someta a referéndum. Sería una forma de que el pueblo soberano participe de ese toma y daca y dé el visto bueno final.
Un día, según voy por la calle, veo un taller automovilístico en el que anuncian lo siguiente: "revisión completa del vehículo, cambio de pastillas de freno, cambio de limpiaparabrisas, cambio de bujías, cambio de aceite, reposición de todos los niveles y limpieza interior". Todo ello por 20 euros.
Como resulta que a mi coche le vendría bien todo eso y el precio me parece muy económico, llevo el coche al taller. Pero cuando lo voy a recoger me dicen que tengo que pagar 500 euros, pero que no me han hecho lo que decía el anuncio. En lugar de eso me han quitado la rueda de repuesto, las alfombrillas y la radio. La disculpa es que la situación está muy mal y que algo tienen que hacer para mantener el negocio.
Lógicamente, me sentiría engañado y esperaría que la justicia se pusiese de mi lado, pues la publicidad tiene validez como contrato. A nadie se le pasaría por la cabeza pensar que la ley iba a permitir semejante desfachatez.
Y, sin embargo, sí la permite.
Ahora ya no tenemos que imaginar nada. Simplemente tenemos que leer el programa electoral del PP en las últimas elecciones generales. En realidad, ni siquiera hace falta leerlo, ya que el propio presidente lo reconoce. Más o menos viene a decir lo mismo que el del taller imaginario: "que la situación está muy mal y que algo tienen que hacer para mantener el negocio".
Y, al parecer, la ley se lo permite. Yo creo que el poder judicial debería actuar de oficio contra este engaño, este incumplimiento de contrato. No puede ser que cualquier partido político llegue al poder con unas promesas y, a pesar de no cumplirlas, tenga la desfachatez de mantenerse al frente del país. Las elecciones no son una carta blanca para que el vencedor haga y deshaga lo que le parezca. No votamos a los candidatos en base a su cara bonita, sino en base a un programa, a una oferta que nos hacen a los ciudadanos. Si no la pueden cumplir, deberían cesar de forma inmediata, en cuanto sean conscientes de ello.
Ahora salen con la disculpa de que no conocían bien la situación y por eso prometieron cosas que luego han visto que no podían llevar adelante.
En las subastas públicas existe una figura que se llama "baja temeraria". No soy experto en el tema, pero por lo que conozco viene a ser algo así como presentar ofertas difíciles de cumplir con el único fin de hacerse con el trabajo, aun a sabiendas de que se va a hacer de una forma deficiente. Yo creo que eso mismo está pasando en nuestra clase política y, si no se toman medidas para evitarlo, nos vamos a encontrar con que va a ser imposible saber si lo que nos están ofreciendo en campaña tiene algún viso de convertirse en realidad o simplemente es una trampa para incautos.
El objetivo de este blog es descubrir los fallos del sistema y proponer cambios. Seguro que somos muchos los que queremos sanear esta democracia, que cada día está más putrefacta. Yo voy a aportar mis ideas, y abro estas páginas a todas las ideas que vayan en el mismo camino.
Y como primera idea, propongo una ley por medio de la cual los partidos que se presenten a las elecciones tengan que certificar su programa electoral y estén obligados a cumplirlo. En la propia ley se deberían establecer duras sanciones en los casos de incumplimiento. Y, por supuesto, la obligación de cesar en el ejercicio del cargo.
Lo anterior no tiene mayor problema cuando un partido alcanza la mayoría absoluta, como sucede actualmente: o cumple o no cumple (como sucede actualmente). El problema viene cuando se forman gobiernos de coalición, en los que es necesario pactar. Supongo que habrá otras ideas, pero a mí se me ocurre que el resultado del pacto se someta a referéndum. Sería una forma de que el pueblo soberano participe de ese toma y daca y dé el visto bueno final.
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